
Yogur con fruta y avena crujiente
Un bol de yogur con fruta cortada y avena tostada. Tres minutos, cero cocción y sirve igual de desayuno que de merienda.
Recetario práctico
Busca por lo que tienes o elige una intención. Los resultados siempre siguen el mismo orden para los mismos criterios.
57 recetas

Un bol de yogur con fruta cortada y avena tostada. Tres minutos, cero cocción y sirve igual de desayuno que de merienda.

Pan blandito tostado con tomate restregado, aceite y sal. Cuatro minutos para el desayuno más barato y más honesto de la despensa.

Se prepara en cinco minutos la noche anterior y por la mañana está lista. Sin cocinar, sin fuego y sin ensuciar nada más que un vaso.

Un bocadillo frío que se monta en cinco minutos con una lata de atún, un huevo cocido y lo que tengas en la nevera.

Tomate y mozzarella con albahaca y aceite, sin cocción y con cantidades claras para una ración.

Pan tostado con queso fresco, tomate y un hilo de aceite. Se monta en cinco minutos y no necesita ni sartén ni horno.

Espinacas salteadas y huevo cremoso en una sola sartén. Siete minutos para un plato con verdura que no sabe a dieta.

Pan tostado con aguacate aliñado y un huevo a la plancha, listo con una sartén y pasos sencillos.

Quinoa ya cocida con aguacate, tomate y un aliño de limón. Ocho minutos sin fuego para un plato que llena y no da sueño.

Tomate, cebolla y aliño, con el orden correcto para que no se aguache. Ocho minutos y el plato de verano más honesto que existe.

Un revuelto cremoso con tomate pochado en la misma sartén. Ocho minutos y dos ingredientes principales para empezar el día o resolver una cena.

Una tortilla doblada con queso fundido, explicada para que el huevo quede cuajado sin resecarse.

Gambas en aceite de ajo y guindilla, listas en nueve minutos. Un plato de bar que en casa sale mejor si respetas el orden.

Un bote de garbanzos, una lata de atún y lo que tengas para aliñar. Diez minutos, sin fuego y con proteína de sobra.

Lentejas de bote con queso de cabra, tomate y un aliño con mostaza. Diez minutos y ningún fuego encendido.

Garbanzos de bote y espinacas salteados en una sola sartén para una comida rápida y sin remojo.

Una sopa fría de tomate, pepino y pimiento triturada al momento, con un aliño sencillo y ajustable.

Un salmorejo más ligero, sin pan, que se tritura en diez minutos. Se sirve frío y aguanta varios días en la nevera.

Tortitas de tres ingredientes sin harina ni azúcar añadido. Diez minutos para un desayuno que llena de verdad y se hace en una sartén.

Un wrap frío con hummus comprado y verdura crujiente. Diez minutos, sin fuego y perfecto para llevar en un táper.

Champiñones dorados con ajo, guindilla y perejil. Once minutos y un plato que sirve de tapa, de guarnición o de cena ligera.

El arroz de nevera salteado a fuego fuerte con huevo, soja y cebolleta. Doce minutos y una sartén para una cena que sabe a restaurante.

Brócoli dorado por fuera y tierno por dentro, con ajo y limón. Doce minutos para que la verdura deje de saber a verdura hervida.

Fideos finos cocidos directamente en la sartén con calabacín y ajo. Doce minutos, una sartén y nada que escurrir.

Patatas de bote doradas y dos huevos fritos encima. Doce minutos para una cena de despensa que parece de bar.

Lomos de merluza dorados en la plancha con ajo y perejil. Doce minutos y el método para darle la vuelta sin que se rompa.

Tortilla de trigo rellena de pollo y queso fundido, dorada en la sartén. Doce minutos con restos de pollo asado y muy poco trabajo.

Setas doradas y huevo cuajado en hebras, con el ajo justo. Doce minutos para un plato de otoño que también sirve de cena ligera.

Un plato de nevera en trece minutos: arroz ya cocido, tomate frito y una lata de atún. Sencillo, barato y sin nada que se pueda arruinar.

El cuscús se hidrata en cinco minutos y las verduras se doran en la sartén. Trece minutos para un plato vegetariano que llena de verdad.

Ajo dorado despacio, perejil y un poco del agua de la pasta para que el aceite se pegue. Trece minutos con lo que ya tienes en la despensa.

La pasta de tomate de siempre, con el orden correcto de los pasos y un poco de agua de cocción para que la salsa se pegue al plato.

Filetes finos de pollo a la plancha con limón y ajo. Trece minutos, tres ingredientes y el método para que no queden secos.

Un caldo con fideos listo en trece minutos, con lo que tengas en la nevera. El plato perfecto para una noche fría y sin ganas.

Tofu dorado y crujiente por fuera con salsa de soja y verduras. Trece minutos y el truco de prensarlo antes.

Salteado de gambas, pimiento y guisantes sobre arroz ya cocido. Catorce minutos para una comida completa con muy poco trabajo.

Berenjena dorada en la sartén y terminada con un hilo de miel. Catorce minutos para un plato que suele pedirse en los bares.

Patatas doradas, jamón y huevos con la yema líquida para romperla encima. Catorce minutos con patatas ya cocidas y sin freír nada de cero.

El atajo real para hacer tortilla sin freír patatas. Catorce minutos y el mismo sabor que la de siempre, con una advertencia sobre la sal.

Tomate, huevo frito y plátano sobre arroz ya cocido. Quince minutos si aprovechas arroz de la nevera o de un bote.

Coliflor dorada con cebolla pochada y pimentón. Quince minutos para convertir una verdura aburrida en un plato que se come solo.

Un bote de garbanzos guisado con tomate y espinacas en quince minutos. Vegetariano, completo y con sabor a plato de cuchara.

Huevos duros rellenos de atún y mayonesa, o servidos en ensalada si vas con prisa. Quince minutos, la mayoría de espera.

Lentejas de bote con un sofrito de tomate y chorizo. Quince minutos para un plato de cuchara que sabe a guiso de toda la vida.

La pasta de siempre con un chorizo que hace la salsa por ti. Quince minutos y una sartén para una comida que llena.

Una cena de despensa en quince minutos. Se hace con una lata de atún, un puñado de aceitunas y lo que tengas para aliñar.

Una salsa cremosa de champiñones dorados y nata que se hace en el tiempo que cuece la pasta. Quince minutos y nada de harinas.

Una salsa de sobrasada que se deshace sola y se agarra a la pasta. Quince minutos, cuatro ingredientes y una sartén.

Un salteado de calabacín, pimiento y cebolla que se hace en la misma sartén que la salsa y sirve para gastar lo que queda en la nevera.

Pollo dorado con pimiento y cebolla en una sola sartén. Quince minutos para una comida completa que también vale para rellenar un táper.

Tortilla jugosa con calabacín en dados, sin pochar media hora. Quince minutos para una cena completa con verdura.

Ensaladilla con patata y zanahoria ya cocidas, así que solo hay que esperar a los huevos. Dieciséis minutos en total.

Hamburguesas de lentejas cocidas que se sujetan solas y no se deshacen en la sartén. Dieciséis minutos para cuatro unidades.

Una crema suave de calabacín con cebolla y un toque de queso. Dieciocho minutos, de los cuales quince no necesitas atender nada.

La ensalada de pasta de toda la vida, con un aliño que no se separa. Dieciocho minutos reales, porque la pasta hay que cocerla.

Calamares en rodajas salteados con ajo, cebolla, vino blanco y perejil. Se compran ya limpios y en veinte minutos tienes un plato con sabor de verdad.

Arroz suelto con ajo y perejil. Veintiún minutos, pero casi todo es espera: solo hay que vigilarlo cinco.
Seguir explorando