
Ensalada de garbanzos y atún
Un bote de garbanzos, una lata de atún y lo que tengas para aliñar. Diez minutos, sin fuego y con proteína de sobra.
Cero fuego
Hay días en los que encender un fuego no es una opción. Estas son las recetas del recetario que se montan en frío y aun así llenan, porque llevan legumbre, pescado de lata o huevo cocido. No son guarniciones: son cena.
9 recetas en esta selección
La selección

Un bote de garbanzos, una lata de atún y lo que tengas para aliñar. Diez minutos, sin fuego y con proteína de sobra.

Un salmorejo más ligero, sin pan, que se tritura en diez minutos. Se sirve frío y aguanta varios días en la nevera.

Un bocadillo frío que se monta en cinco minutos con una lata de atún, un huevo cocido y lo que tengas en la nevera.

Tomate y mozzarella con albahaca y aceite, sin cocción y con cantidades claras para una ración.

Quinoa ya cocida con aguacate, tomate y un aliño de limón. Ocho minutos sin fuego para un plato que llena y no da sueño.

Tomate, cebolla y aliño, con el orden correcto para que no se aguache. Ocho minutos y el plato de verano más honesto que existe.

Lentejas de bote con queso de cabra, tomate y un aliño con mostaza. Diez minutos y ningún fuego encendido.

Una sopa fría de tomate, pepino y pimiento triturada al momento, con un aliño sencillo y ajustable.

Un wrap frío con hummus comprado y verdura crujiente. Diez minutos, sin fuego y perfecto para llevar en un táper.
Una ensalada no cena. Una ensalada con legumbre, proteína y algo de grasa sí. La diferencia está en tres cosas, y si falta una se nota a la hora:
Una base que llene. Legumbre de bote, patata cocida, pasta o arroz del día anterior, quinoa ya hecha. Sin esto, a las dos horas tienes hambre otra vez.
Proteína fría. Atún, caballa, huevo cocido, queso, hummus. Es lo que hace que la cena se sostenga.
Algo que aporte sabor fuerte. Aceitunas, cebolla morada, vinagre, limón, mostaza. En frío los sabores se perciben menos, así que hay que echar más de lo que parece.
En frío casi todo se queda corto de sabor. Un aliño que en caliente sería excesivo aquí está bien, y uno que en caliente estaría justo aquí sabe a nada.
La proporción que funciona para dos raciones: tres cucharadas de aceite, una de vinagre o limón, sal, y una cucharadita de mostaza si quieres que ligue de verdad. La mostaza no se nota como mostaza: hace que el aliño se pegue a los ingredientes en lugar de quedarse en el fondo.
Las ensaladas de legumbre mejoran de un día para otro. Las de hoja verde y las de tomate, no: se aguachan en cuanto la sal toca el tomate.
Si vas a dejarla hecha, aliña solo lo que vayas a comer y guarda el resto sin aliñar. Y si lleva queso fresco o aguacate, esos entran al final, siempre.
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