Hay noches en las que elegir parece más difícil que cocinar. No necesitas encontrar la cena perfecta: basta con reducir las opciones hasta dar con una que encaje con tu tiempo y con lo que tienes.
Empieza por los ingredientes disponibles
- Abre la nevera y elige hasta tres ingredientes que convenga utilizar.
- Comprueba también una base de despensa: pan, pasta, arroz o una conserva.
- Busca una receta que use la mayoría de esos ingredientes.
Empezar por lo disponible evita escoger una receta que obligue a hacer otra compra.
Decide con dos criterios
Entre las opciones posibles, mira solo:
- cuál te apetece más;
- cuál cabe en el tiempo que tienes.
Si dos recetas encajan igual, elige la que use menos utensilios. No necesitas añadir más reglas.
Mantén una pequeña rotación
Repetir platos que ya sabes preparar puede hacer la semana más fácil. Una rotación podría incluir:
- tortilla de queso;
- garbanzos con espinacas;
- pasta al ajillo;
- tostada con aguacate y huevo;
- ensalada caprese.
Cambia una pieza cuando te canses de ella, no toda la lista a la vez.
Deja una opción comodín
Reserva ingredientes para una cena sencilla que te guste y que sepas preparar. No tiene que ser especial; solo debe estar disponible cuando no quieras decidir.
Una cena simple sigue siendo una cena resuelta. El objetivo es ponértelo fácil, no examinar cómo organizas tu cocina.


