Comer de lo de ayer es la forma más barata y rápida de resolver una comida. El problema no es la comida: es cómo se calienta.
La regla general
Recalentar en el microondas devuelve la temperatura pero destruye la textura. Casi todo mejora si lo pasas por la sartén, aunque solo sea un minuto.
La excepción es el arroz, que en sartén sale mucho mejor, y las sopas y cremas, que en microondas están perfectas.
Por tipo de plato
Arroz. Es el que mejor aguanta y el que peor se recalienta en microondas. En sartén con un poco de aceite, a fuego fuerte, se suelta y hasta se dora. Un chorrito de agua antes de taparlo lo devuelve a su punto. Es la base del arroz salteado.
Pasta. En microondas queda gomosa. En sartén con unas cucharadas de agua o de salsa, a fuego medio, recupera bastante. Si está muy pasada, no hay arreglo, pero se puede usar en una tortilla o gratinada.
Pollo y carne. El microondas los seca. Corta en tiras finas y pasa por la sartén muy poco tiempo, o mézclalos con algo de salsa o caldo. Si son sobras de un guiso, añade un poco de líquido al recalentarlas.
Verduras salteadas. Bien en sartén a fuego fuerte. En microondas quedan mustias.
Sopas y cremas. Aquí sí gana el microondas. Y al día siguiente casi todas están mejor, porque los sabores se asientan.
Pescado. El que peor aguanta. El microondas lo deja con textura rara y olor fuerte. Si sobra pescado, mejor comerlo frío en ensalada que recalentarlo.
Huevos. Los cocidos, sin problema. Los fritos o revueltos, mejor no recalentarlos: quedan gomosos y con sabor raro.
Cómo evitar que sobre tanto
El problema de las sobras muchas veces es de origen: se cocina de más y se guarda mal.
Enfría rápido. No dejes el guiso en la olla a temperatura ambiente durante horas. Pásalo a un recipiente y a la nevera cuando deje de humear. Cuanto antes se enfríe, mejor aguanta.
Guarda sin mezclar. El queso de la ensalada de lentejas, aparte. La salsa, separada de la pasta si es posible. Todo junto se estropea antes y sabe peor.
Etiqueta con la fecha. No por rigor, por memoria. A los tres días ya no te acuerdas de cuándo fue.
La regla de los tres días
Como referencia práctica, las sobras de nevera aguantan bien unos tres días. A partir de ahí el sabor cambia y el riesgo aumenta. Si dudas del olor o del aspecto, no lo pruebes para “ver si está bien”: tíralo.





