El huevo es el ingrediente más rentable de la cocina: barato, rápido, versátil y presente en casi cualquier nevera. Con huevos y dos cosas más hay cena.
Los nueve platos
1. Revuelto con lo que haya. Tomate, espinacas, setas, queso. El huevo es el lienzo, no el plato.
2. Tortilla francesa rellena. Dos huevos y un relleno que funda. Ocho minutos.
3. Tortilla de verdura. Calabacín, patata, espinaca. Necesita un punto más de cocción en la verdura, pero sigue siendo rápido.
4. Huevos fritos con patatas. Con patatas de bote ahorras el paso largo. Dora las patatas y fríe el huevo encima.
5. Huevos rotos. Igual que los anteriores, pero con jamón y la yema rompiéndose sobre las patatas.
6. Huevos cocidos. Diez minutos y tienes proteína para ensaladas, rellenos o bocadillos durante días.
7. Huevo poché. El más delicado. Con agua a punto de hervir, no hirviendo, y un chorrito de vinagre.
8. Huevos a la plancha sobre arroz o pasta. El recurso definitivo para darle vida a un plato de ayer.
9. Tortilla en el microondas. Batido en un bol, tandas de treinta segundos. Feo, pero funciona cuando no hay tiempo ni sartén limpia.
Los tres puntos que hay que controlar
El revuelto se retira brillante. Si lo sacas seco, en el plato ya está pasado. Este es el error más frecuente de todos.
La tortilla, fuego medio-bajo. A fuego alto se dora por fuera y queda líquida por dentro.
El huevo cocido, diez minutos desde el hervor. Ni ocho, que deja la yema blanda; ni quince, que la deja arenosa y con olor fuerte.
Cuántos huevos por persona
Dos huevos por ración como plato principal, tres si es la única cosa que vas a comer. Para una tortilla de verdura que sirva de cena, dos por persona suele ser suficiente.
Un aviso que conviene repetir
Los platos con huevo poco cuajado (revueltos brillantes, yema líquida, poché) no son lo más indicado para embarazo, niños pequeños o personas con el sistema inmune debilitado. En esos casos, cuaja bien el huevo: pierde un poco de cremosidad y gana seguridad.
Lo que combina con huevo sin fallar
Ajo, cebolla, tomate, queso, patata, pan, pimentón, perejil, atún, espinacas y champiñones. Con dos cualesquiera de esa lista y un par de huevos, ya tienes un plato con nombre propio.





