El pan duro es el desperdicio más tonto de la cocina, porque se arregla casi siempre. La diferencia con el pan estropeado es simple: el duro está seco, el otro tiene moho.
Recuperarlo para comer
El agua y el horno. Pásalo rápidamente por agua, envuélvelo en papel de aluminio y diez minutos al horno a temperatura media. Sale como nuevo, con la corteza crujiente.
La sartén. Rebanadas con un poco de aceite, a fuego medio. Para acompañar o como base de algo encima.
El vapor. En una olla con un colador y un dedo de agua, dos minutos. Blandito pero no crujiente.
Usarlo como ingrediente
Migas o pan rallado. Triturado y guardado en un tarro. Se usa para empanar, para espesar salsas y para las hamburguesas de legumbres.
Picatostes. En dados, con aceite y especias, al horno hasta que estén dorados. Para sopas y cremas.
Salmorejo o gazpacho. La versión clásica lleva pan como espesante. Si tienes pan duro, tienes la receta a medio hacer.
Torrijas. El aprovechamiento clásico. Empapado en leche, pasado por huevo y frito, con miel o azúcar.
Pudding o budín. Con leche y huevo, al horno. Es literalmente una receta creada para gastar pan.
El truco del mollete
Para untar tomate, el pan tiene que estar tostado. Y el pan duro de hoy tuesta mucho mejor que el pan fresco: ya está seco, así que la miga aguanta el tomate sin romperse.
Es el mejor destino posible para un pan de ayer con tomate y aceite.
Cómo conservarlo bien
De un día para otro. En una bolsa de tela o de papel, nunca en plástico cerrado: se humedece y coge moho.
Para más días. En rodajas y al congelador. Sacas las que necesites y van directas al tostador, sin descongelar.
Lo que no funciona. La nevera. El pan se pone duro mucho más rápido, porque el frío acelera el endurecimiento del almidón. Es contraintuitivo, pero es así.
Cuándo sí hay que tirarlo
Si tiene moho, aunque sea una mancha pequeña en una punta. El moho del pan extiende filamentos que no se ven, así que cortar la parte visible no es suficiente.
También si huele raro más allá de “seco”, o si ha estado en contacto con algo húmedo.
Y si el pan está duro y además no vas a usar ninguno de los usos de arriba en los próximos días, congelarlo triturado como pan rallado cuesta un minuto y siempre acaba sirviendo.






