El calabacín es barato, dura una semana en la nevera y combina con casi todo. Su único problema es el agua, y se resuelve con dos decisiones.
Por qué sale aguado
El calabacín es casi todo agua. Cuando lo cocinas a fuego bajo o lo amontonas en la sartén, suelta esa agua y se cuece en su propio jugo. El resultado es blando, pálido y sin sabor.
Dos soluciones:
Córtalo pequeño. Los dados de un centímetro se doran. Las rodajas gruesas sueltan agua antes de cocerse.
Fuego fuerte y una capa. Si no cabe sin apilarse, hazlo en dos tandas. Se tarda menos que esperar a que se evapore el agua.
Y un tercer recurso: sálalo cinco minutos antes, deja que sude y sécalo con papel. Pierde bastante agua de antemano.
Los siete usos
1. Tortilla. En dados pequeños, salteado primero y luego con el huevo. La tortilla de calabacín es de las mejores que existen.
2. Fideos o arroz. Cocido en la misma sartén con fideos, el calabacín suelta su agua y esa agua es la salsa. No hay que escurrir nada.
3. Cuscús o pasta. Salteado y mezclado. Aguanta bien y sirve para comer al día siguiente.
4. Crema. Con cebolla y un poco de patata. Quince minutos y sale suave sin necesidad de nata.
5. A la plancha con ajo. En rodajas finas, doradas y con ajo y perejil. La guarnición más rápida.
6. Relleno. Partido por la mitad, vaciado y relleno de lo que tengas, al horno o al microondas.
7. Crudo en ensalada. En tiras muy finas, con limón y aceite. Poco conocido y muy fresco.
Cómo elegirlo y conservarlo
Firme y con la piel tensa, que no ceda al apretarlo con el dedo. Si está blando o la piel está arrugada, tendrá mucha semilla y poca carne.
Se conserva bien en la nevera, en el cajón de verduras, alrededor de una semana. No lo laves hasta que lo vayas a usar: la humedad lo estropea antes.
Si cortas un calabacín y no lo usas entero, el resto aguanta dos o tres días envuelto en film, por la cara cortada.
El truco que lo cambia todo
Cortarlo en medias lunas finas en lugar de en rodajas gruesas. La superficie de contacto con la sartén es mucho mayor, se dora antes y suelta menos agua. Es el mismo calabacín con la mitad de problemas.
Y si te sobra, no lo tires: salteado con un huevo al día siguiente es otra cena.




