Congelar es la mejor herramienta que existe contra el desperdicio y contra los días sin tiempo. Pero no todo sale bien, y saberlo de antemano evita decepciones.
Lo que congela perfecto
Guisos y estofados. Mejoran, incluso: los sabores se asientan. Un guiso de lentejas congelado y recalentado sabe más que recién hecho.
Cremas y sopas. Perfectas, sobre todo en raciones individuales.
Salsas de tomate. Se congelan muy bien y descongelan en la sartén.
Pan. En rebanadas, no entero. Así sacas lo que necesitas y vuelve al tostador directo.
Carne cruda y pescado. Bien envueltos, sin aire. El pescado pierde algo de textura pero se conserva bien.
Lo que congela mal
Patata cocida. Se vuelve harinosa y con textura rara al descongelar. En un guiso aguanta algo mejor, pero nunca igual.
Verdura para comer al dente. El brócoli, el calabacín o la judía verde salen blandos. Sirven para una crema o un guiso, no para saltear.
Lechuga, tomate y pepino. Pierden toda la textura. No tiene sentido.
Nata y salsas con nata. Se cortan al descongelar. Si vas a congelar un plato con nata, mejor no hacerlo.
Huevos con cáscara. Se revientan. Los huevos cocidos tampoco quedan bien: la clara se vuelve gomosa.
Fritos y empanados. Pierden el crujiente y salen blandos.
Las reglas que marcan la diferencia
Enfría antes de congelar. La comida caliente en el congelador sube la temperatura de todo lo que tiene alrededor y forma cristales de hielo. Pásalo a la nevera primero o enfría el recipiente en agua fría.
En raciones, no en ollas. Congelar dos litros de guiso en un bloque significa descongelarlo todo para comer una vez. Reparte en raciones individuales.
Sin aire. El aire es lo que produce la quemadura por frío, ese sabor a cartón de las esquinas. Usa recipientes herméticos o quita el aire de las bolsas.
Etiqueta con fecha y nombre. No por orden, por memoria. A los dos meses no distingues un guiso de otro.
Plano y apilable. Las bolsas congeladas planas ocupan la mitad y se descongelan en un tercio del tiempo.
Cómo descongelar
- En la nevera, de un día para otro. Es lo que mejor conserva la textura. Requiere pensar con antelación.
- En el microondas, en modo descongelación. Rápido, pero cocina los bordes. Solo si vas a recalentar justo después.
- Directo al fuego. Funciona bien con guisos y salsas: se descongelan en la sartén con un poco de agua.
- Nunca a temperatura ambiente durante horas. Es la forma más fácil de que algo se estropee.
El aviso que conviene recordar
No recongeles lo que ya has descongelado. Si descongelas un guiso, cómelo o recalienta lo que vayas a usar. Volver a congelarlo multiplica el riesgo.





